lunes, 3 de octubre de 2016

IMPORTANCIA DEL DESAYUNO EN LA NIÑEZ

Hoy en día es muy frecuente ver a niños que acuden al colegio sin desayunar. Casualmente estos son los que optan por la bollería cuando a media mañana les ha entrado el hambre.
Por otro lado tenemos a los niños que desayunan antes de ir al colegio. Estos por lo general suelen tener un aperitivo más nutritivo a media mañana.
El primer caso está estrechamente relacionado con la obesidad infantil y la malnutrición. Cuando empezamos el día es importantísimo nutrir a nuestro organismo correctamente. Hemos estado toda la noche sin ingerir comida y necesitamos cargar nuestras pilas. De no ser así, nuestro apetito aumentará gradualmente hasta que tengamos la necesidad de comer compulsivamente. Será entonces cuando recurriremos a algún alimento que nos sacie rápido, rico en azúcares simples (bollería, zumos artificiales,…). Dicho alimento tendrá la capacidad de “llenarnos´´, pero de la misma forma volveremos a tener hambre al cabo de poco tiempo.
Si optamos por un desayuno correcto, tendremos una liberación de energía prolongada en el tiempo (de varias horas). El desayuno debe cumplir tres requisitos importantes: que nos aporte energía suficiente, que tenga un correcto balance de macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y lípidos), y que nos suministre cantidades suficientes de calcio, fósforo y vitamina D (micronutrientes esenciales durante la etapa de crecimiento, que podemos encontrar preferentemente en productos lácteos).
La vitamina D necesita una explicación aparte: la podemos obtener de lácteos enriquecidos, de pescados azules como el salmón, del huevo, y la fuente más importante, EL SOL. Hoy en día resulta difícil tener un déficit en esta vitamina, ya que se estima que con una exposición de 15 minutos diarios al sol es más que suficiente para cubrir los requisitos diarios. En otoño e invierno es cuando debemos de procurar incluir alimentos ricos en esta vitamina, ya que tenemos menos horas de luz al día.

Consejo para realizar un desayuno correcto: guiarnos por familias de alimentos. Es decir, escoger un alimento de cada uno de estos grupos:
  • Lácteos: leche, yogures, quesos,… (mejor enteros)
  • Cereales: cereales poco refinados preferentemente (trigo, avena, centeno,..)
  • Fruta: mejor fruta entera que zumo.
  • Alimentos grasos: aceite de oliva (en tostadas por ejemplo), frutos secos,…
Nota 1: los lácteos enteros también nos aportan cantidades importantes de lípidos/grasas.
Una vez que hemos elegido los alimentos de nuestro desayuno, lo que tenemos que hacer es adecuar las cantidades a las del niño. Trataremos de tener una medida de referencia como puede ser una taza de leche, dos puñados de cereales o una pieza de fruta.
Fuente: Grupo Gasca  

2 comentarios:

A. A. dijo...

Totalmente de acuerdo!! A pesar de que hay mañanas más difíciles, pero hay que seguir intentando que empiecen el día con alimentos sanos y apropiados,la diferencia se nota��
Gracias por compartirlo!!

A. A. dijo...

Totalmente de acuerdo!! A pesar de que hay mañanas más difíciles, pero hay que seguir intentando que empiecen el día con alimentos sanos y apropiados,la diferencia se nota��
Gracias por compartirlo!!